Coahuila al reto de los chips: una visión necesaria
El sector de semiconductores superará los 1.2 billones de dólares en 2029 y Coahuila busca subirse a este tren tecnológico donde actualmente dominan Jalisco y Baja California.
El mapa mundial de los semiconductores se está reconfigurando por el auge del nearshoring, con México como uno de los grandes atractivos gracias a su cercanía con EE.UU. Sin embargo, estados como Jalisco y Nuevo León han capitalizado antes las inversiones, mientras Coahuila apenas plantea una estrategia clara. La diferencia no solo está en políticas públicas, sino en décadas de desarrollo y relaciones industriales, un terreno donde urge acelerar para no perder la oportunidad de integrarse a una industria que mueve billones.
El reto es enorme: la digitalización en Coahuila aún está rezagada. Solo 38.8% de las empresas usa internet y menos del 1% está explorando IA o robótica, según el INEGI 2024. Esto limita la competitividad y la atracción de proyectos globales, pero también revela una ventana de oportunidad para transformar el tejido industrial local mediante alianzas “pentahélice” que sumen gobierno, academia, industria y miembros de la sociedad. El éxito dependerá de invertir más en talento, infraestructura digital y cultura de propiedad intelectual, donde solo 1.5% de las patentes mexicanas recientes provino de Coahuila.
Lo positivo es que hay signos de cambio: la apertura de la carrera de ingeniería en semiconductores en La Laguna y el próximo lanzamiento de un plan estatal puede marcar un antes y un después. La experiencia indica que no se trata de imitar exactamente a Silicon Valley, sino de construir sobre las fortalezas locales, vinculando la industria automotriz y manufacturera de Coahuila con la innovación tecnológica y el desarrollo de propiedad intelectual propia. Apostar por la modernización tecnológica es apostar por la permanencia y crecimiento de empleos de calidad.
Mientras la competencia sigue avanzando –empresas como Foxconn y Qualcomm pisan fuerte en otros estados–, urge crear un ecosistema robusto donde la tecnología no sea solo una aspiración, sino una herramienta cotidiana. Si se articulan bien las políticas y se incentiva a empresas y universidades, Coahuila puede estar en el mapa de los chips, pero el tiempo para actuar es ahora.



